Una persona totalmente sociabilizada es la que desea sólo las recompensas que aquéllos que la rodean han decidido que debe desear. Puede encontrarse con miles de experiencias que potencialmente podrían llenarle, pero no se da cuenta (...).
Atrapado por la trampa de los controles sociales, esta persona sigue luchando por un premio que siempre se disuelve en sus manos.
Hay que liberarse de las recompensas de la sociedad, y aprender a sustituirlas por recompensas que estén bajo el poder propio de uno.
Esto no significa que debamos abandonar todos los objetivos que nos propone la sociedad, significa que además o en lugar de los objetivos con los que otros nos seducen, debemos desarrollar unos objetivos propios.