
El término bruja tiene un origen etimológico desconocido, pero quienes se aventuran nos hablan de "sabiduría".
Siempre he sentido lástima por ellas. Creo que lo de las propiedades maléficas era un mero pretexto para que las dejaran en paz.
En paz con el mundo y consigo mismas. Probablemente tenían un dedo más de frente de lo habitual y eso les creaba un serio problema con sus congéneres.
Probablemente no querían ni oir hablar de hombres, y aquí suelto el comentario feminista de turno, porque no encontraban uno que les llegara a la punta del zapato. Siempre cazando y magreando posaderas en las tabernas los fines de semana.
Creo que si siempre he querido ser bruja era más por antisocial que por pócimas. O simplemente por el vestido, quién sabe.
Lo que sí sé es que a tí te gusta el fútbol y a mí el parchís. Por inventarme algo.